sábado, 12 de enero de 2013

Que hacer cuando no sabes que hacer

Erase una vez, un joven e inmaduro niño. Un chico con sueños, metas y esperanzas y muchas ganas de vivir la vida. Sus intenciones eran buenas, tenia grandes planes, y su activa imaginación maquinaba más y más cada segundo. Para su edad, se consideraba a si mismo muy inteligente, puesto en su lugar, maduro. Pero además se consideraba un poeta, un filosofo, único en su clase. Y desde el fondo de mi corazón quiero creer que siempre tuvo razón.

El chico lo tenía todo para triunfar en la vida, solo tenía un pequeño, pero extremadamente importante problema: Falta de definición. Era como un jugador de futbol perfecto, intocable en la cancha, pero que al momento de la verdad, no era capaz de anotar un solo gol. Era incapaz de actuar. Le era imposible hacer las cosas que de verdad quería hacer.

Quizás por su corta edad, o quizá por lo forma en que fue criado, aunque tenía maravillosas ideas, ninguna de ellas era jamás plasmada en la realidad, aunque siempre tenía las mejores de las intenciones para con los demás, nunca lograba demostrarlo. Pero todos sabían lo que le sucedía al chico, era una simple y común falta de valentía.

Naturalmente, al chico no le gustaba mucho su situación pues, como ya mencioné antes, este joven tenía unas irradiantes ganas de vivir la vida, y como todos sabemos, en este mundo necesitas valentía para en realidad salir adelante, si es que no quieres ser tan solo uno más del montón. Y a nuestro infortunado muchacho, su alma de poeta y filosofo le imploraba a gritos destacar de entre el montón.

Sin embargo, y para tristeza y desgracia del chico, se mantuvo durante años en la sombra de su debilidad, pues, en una dolorosa ironía de la vida, para superar tus problemas, necesitas valentía, y precisamente, el problema del joven era que no la tenía.

En numerosas ocasiones, llego a situaciones desesperadas debido a su naturaleza, pero de cierta forma logró  vivir.. "no tan mal", refugiándose en su buen gusto musical y su amor por la místico y trascendental. Oh, y es que este joven, aunque jamás se llevó bien con el dios cristiano que le inculcaron sus padres y maestros en la infancia temprana, seguro que trataba con aspectos del alma, aunque quizá sus mayores, siempre cegados por los estereotipos, no lo comprendieran.

Muchos años y muchas historias después, el chico finalmente se cansó. Siendo tan generoso como lo es el destino, el chico obtuvo lo que quería, aún sin luchar verdaderamente por ellas. Quizá motivado por estas condiciones, por fin, el chico decidió actuar.

Los resultados aleatorios de la vida le inspiraron y le dieron seguridad para por fin tener aunque sea un poco de valentía. Fue entonces cuando empezó a dejarse llevar por sus instintos más que por su cabeza. Después de más de 15 años de haber pensado, finalmente estaba actuando, finalmente estaba haciendo algo.

Pero, de nuevo, en la ironía de la vida, las cosas le salieron mal a nuestro pequeño amigo. Su impulso de auto-confianza y seguridad tan solo le llevó a cometer errores. El chico, no sabiendo que hacer viendo su mundo desplomándose ante su impotente mirada, recurrió a internet, como lo habia hecho ya mucho en el pasado. Estas fueron las palabras que escribió en el buscador: "Que hacer cuando no sabes que hacer".

La busqueda dio cientos y cientos de resultados, artículos en blogs y paginas de superación. Y aunque el chico no tenía tiempo de leerlas todas y cada una, sabia que en algo coincidían la mayoria de ellas, decían a sus lectores que debían "actuar antes y pensar luego". El joven no comprendió. El actuar era lo que lo había llevado a esta situación en un principio. 

Entonces, ¿Qué se supone que debía hacer? Viviendo tantos años en la sombra de su cobardía jamás se habría enfrentado a una situación similar, en verdad, no sabia que hacer. Entonces, fue así como el chico, siempre con grandes sueños, metas y esperanzas, siempre con sus buenas intenciones, siempre guiado por su alma de filosofo y poeta prematuro... no tuvo ya más ganas de vivir.